Regreso de vacaciones y encuentro la noticia de la muerte de Antonio Rabinat, uno de los escritores que retrató el ambiente y la sociedad barcelonesa de la posguerra con mayor precisión y con el matiz que le otorgaba el dominio de la palabra y de la descripción, aunque muchos lo recordarán por la película Libertarias, llevada al cine por Vicente Aranda.
Ya no serán lo mismo los domingos en el Mercado de Sant Antoni en Barcelona, donde acudía para poner su puesto de venta de libros de segunda mano, que se lo pregunten a nuestro compañero Felipe Sérvulo que tenía un puesto frente al suyo. Si necesitabas algo concreto, Antonio Rabinat te lo conseguía y siempre me comentaba el dolor que sentía al ver que el funcionamiento de este mercado de compra-venta iba cambiando y que algún día llegaría a desaparecer tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Estuve algunos años sin acudir por el mercado, pero cuando regresé él aún seguía allí. Por aquel entonces no lo conocía demasiado, fue más tarde, cuando conversé con él en múltiples ocasiones fuera del mercado, porque un día me planteé la idea de hacer una tesis doctoral sobre Antonio pero que, desgraciadamente, por motivos que no vienen al caso, no llegué a realizar. Ahora hay que acudir a sus novelas para vislumbrar de qué estaba hecho Rabinat. Amigo de alguno de los miembros del llamado Grupo de Barcelona, al cual pertenecía, y enemigo de círculos sociales el autor nos lega una visión social de la posguerra.
Sus libros no son excesivamente conocidos ni, tampoco, reconocidos como debieran, pero los últimos años, me confesó, que eran muchos los jóvenes que se interesaban por su obra para sus tesis doctorales y, también, estaba contento porque lo llamaban de los institutos para hacer charlas. Era un hombre que llevó una vida sencilla y vivió como quiso, como ácrata que era, con libertad de decisión escogió su camino para no abandonarlo hasta su muerte. Ahora recuerdo algunas de sus obras como Los Contactos Furtivos, A veces a esta hora, El niño asombrado, Marco en el Sueño, Memento Mori, Transparencia, ? aunque la cronología de la composición es un tanto compleja y no viene al caso.
Lo que no sabe mucha gente es que publicó una colección impagable que ideó y dirigió, titulada Imágenes y Recuerdos, compuesta por una ingente cantidad de volúmenes (no tengo el dato a mano), editados por Difusión Internacional S.A, en la que colaboraron Barral y Vázquez Montalbán entre otros muchos y que nos ofrece una visión panorámica de usos y costumbres, de las modas, donde se revisa desde la guerra de Vietnam, la caída de Nixon, la Religión, los deportes, España, la política internacional, la economía, la sociología, las artes y los espectáculos. Una obra impresionante, que pocos conocen y que es una fuente de información valiosísima para todo aquel que aún mantiene la curiosidad. Sólo por esta obra, Antonio Rabinat merece todo nuestro respeto y reconocimiento.
Sentimos su fallecimiento y, desde aquí, queremos expresárselo a su la familia.
R. Bruch