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Sendero iluminado por la luna
me condujiste al fondo del abismo.
Allí encontré arlequines mutilados
me regalaron pétalos de sangre
con sabor a café y a tabaco negro.
Abrí la puerta de tus labios
y acallé tus versos
para oír tu poesía.
En mi mente los bordones
y en mis manos el ensueño?
Toqué tu lejanía
y, perdidas mis palabras,
te arropé con el silencio.
Juzgo cada gesto de este cosmos
que no alcanza a ser más que un criadero de larvas
y cartílagos, pero es la regla intemporal
de su fugacidad celeste
la que juzga,
advierto su matriz
veo su mueca de burla
su virtud disfrazada,
amo en su cuerpo, monto en su aullido,
mendigo en su pelaje, y todo él ruge
como un reptil bífido
y decrépito
pero también acecha desde su órbita fetal,
desde su lecho incalculable,
con su corazón de bestia contumaz y predadora
y tiene la ...
Yo conocí el dolor, la tristeza,
la amargura, el rencor.
Nadie en la vida me quiso.
Nadie jamás me amo.
Solo encontré fracasos, penas,
sufrimientos. No conocí el amor.
Sandra Figueroa H.
Monterrey, N. L.
México.
Septiembre 13 de 1992
Hora: 8:33 p.m.
Vida que a mi vienes
como demonio o naufragio,
ábreme la puerta de los días difíciles
y la nieve ajusticiada,
asómate al corazón silvestre de mi cuerpo,
llaga este puñado de bocas
que todo lo manchan,
derrámate por estas plantas de criatura terrestre
sé mi torbellino de infiernos
hazme ingrávido útero de tus partos de hembra
anuda a mi cuello tu piedra de castigo,
llévame a la hondura
donde ruede la eternidad esculpida de la nada,
fecunda los cachorros solitarios de mi ...
¡Levantaos! Vosotros, los caídos.
El himno del crepúsculo nos canta
la buena nueva de los hijos de la
basura. ¡Buenas noches, blanca dama!
Ya anuncias la venida del lobezno
que jugará con ratas y lechuzas.
En la ciudad, las calles y las casas
rezuman pus y sangre del Hastío
mientras en los cafés se nos destila
Licor Resignación de madrugada.
Y yo, en los vertederos, os apelo:
¡Levantaos! Vosotros, los caídos.
Un nuevo despertar de la sangre
con el mismo sol y en otra cama.
Despertar con la lluvia fría de Enero,
golpeando el cristal de nueva ventana,
en otra casa, en un pueblo pequeño
donde se respira tranquilidad,
donde hay armonía y risas,
arrullada por el silencio de calles
empedradas mojadas de lluvia,
acariciada por el viento travieso
que filtrándose por entre las ramas
de altos y viejos árboles del parque,
juguetea en mis cabellos sueltos
a la luz del ...
Mirándote a la cara, en la orilla muerta
me dibujo tu barro en mi mueca tuerta.
Ocre y envidioso, de tu faz celoso,
te cuezo y curto para mí, dichoso
de no llorar tu arcilla en largos ríos,
igual de terrosos, igual de fríos.
Dichoso si me corres en tu regazo
y grávido de mi partes sin rechazo
al hijo de la arena, inmune a las penas,
que ahogado en su polvo, reparte condenas
ávidas de llanto que recorren celdas
de próximas preñadas, embarazadas
de huecos huesos y carnes ...
Perpetua despedida en las gradas blancas
lágrima abierta descendiendo en la noche
Llamada esquiva
adioses postergados
lámpara encendida desde el sur
decorando el violeta de atardeceres subyacentes
canta tu locura dormida
boca frágil y triste
La nada muerde mi entendimiento
el dios silencioso pide ofrendas
la diosa deletrea cartas
augurios de arena rozando las líneas
mar
abismo
orilla
destejiendo un río de olvido
Caronte enluta mi horizonte
Faros perdidos en costas ...
Se sabe intrincada la salida
sin el hilo imperioso de las manos
intuimos este vaciamiento de los gemidos
y tanto temor apresado en los débiles.
Viajero del último destino
que bebes de los cuerpos la lujuria
donde el azar arroje a su diosa eterna
la dulce mujer del laberinto destile para ti
los jugos de su desnudez.
MIRÓ con tanta intensidad y concentrada atención a la bella mujer que su imagen terminó grabándosele en la retina. Desde entonces, mire a donde mire, no ve más que su dolorosa, insoportable ausencia.
Un aire de autodestrucción y decadencia
desata el pensamiento en las tinieblas.
Baudelaire, la modernidad maldita. Los trapos
sucios de la moralidad prostibularia
y tu epitafio descarnado: ?Yace aquí
quien por haber amado demasiado a las zorras,
descendió joven aún al reino de los topos?.
Nosotros, los ?lisiados de la vida?, te llevaremos
las flores del mal a Montparnase,
tu eterno paraíso artificial de opio terrestre.
Verlaine,
¿qué has hecho tú, maldito entre los ...
MEMORIA
Hay una tumba que visito y no es la mía
. Los pies saben de sus huellas. Los pies saben de su futuro. Saben los pies, y mientras se calzan, un aroma penetra y cubre la nariz interior. Orihuela.
1. Los señores : Francisco Esteve www.amigosmiguelhernandez.org y Jose Velasco descansan mientras sus estómagos digieren dos manzanas
Veintisiete poetas comenzaron la marcha de los migueles, terminando en el cementerio de alicante bajo lluvias entre ...
Escribo porque es mi única salvación
Escribo porque no se dé que otra manera expresar y sacar el ruido de esta cabeza cuadrada
Escribo porque si no fuese así perdería la comprensión en una locura sin ideas
Escribo porque en mi lengua llevo una nube que no me deja hablar y la amo por eso
Escribo para poder borrar cada letra que sale reflejada en el cristal de mis ojos
POr lUcCA nAzArIo
http://luccanazario.blogspot.com/
LUCÍFUGO. Que teme a la luz. ¿Cuáles son los seres que no la soportan, que la temen, que no la resisten? Enciendo la lámpara y huyen despavoridos a esconderse en sus laberínticas galerías subterráneas, siempre en perpetua oscuridad.
Mi madre dice a mi lado:
Son ratones, hijo, son sólo ratones.
Pero yo sé que la pobre miente para no intranquilizarme, que ella misma busca convencerse de que todavía podemos albergar alguna esperanza de continuar habitando esta casa que ya no nos ...
En la altiplanicie de mis momentos
quiero emular al bíblico Lot
aunque no sea una Gomorra de lamentos
mis días forzosamente ya ausentados por el tiempo,
sembrar luz en los huecos de mi breve espacio.
Traspasar sombras abortándolas de mis fondos,
y que decisiones nuevas formen muros
de surcos indelebles de auroras propias
argamasa de derribos, pérdidas y experiencias,
cereal que guíe las luces de mi vida.
Vivir sin eclipses la armonía de mi fragilidad
en la incertidumbre de mis ...
Quedará la historia con sus mitos,
sus tiránicas banderas
como crisálidas miserables, su vergüenza,
su agua de zinc estancada en los espíritus, las especies
dormidas o remansadas en un silencio largo
con la piel blanca y delatora
indiferente al desdén del tiempo,
viajeros prendidos de viejos sauces como cíclopes,
torrenciales círculos capaces de encerrar
las abstracciones más pletóricas,
el embalaje donde se protegen los pulsos
el desconcierto de una respiración entre almidones,
...
Las calles a esta hora
confluyen en arterias cabalísticas
donde las ambulancias son orquestas
inmunes a la lluvia
las gentes son rastrojos
y deseos abandonados
entre el rocío sucio de los adoquines
los pájaros son paladines con uniforme
y caretas antigás
por el bulevar de las reivindicaciones
quiebra el día con un fondo carmesí
y un escaparate roto
por el maniquí de los sueños
descaminados inocentes
mueren sin destreza
por los callejones minados de la noche
...
Yo nunca había escrito una historia de amor, pero aquella mañana cuando me desperté y me encontré con una nota al lado de mi almohada no tuve más remedio que sentarme y escribir mis últimos días con Martha, la mujer que aquella noche me había dejado un pedazo papel con unas cuatro palabras que decían ?Gracias quien quiera que seas?.
Martha y yo nos habíamos pasado los últimos tres años juntos en una relación que le llamaría intensa en todos los sentidos. La había conocido en una fiesta de ...
Retorno
Tu voz rasga las puertas de mis callejones, como herida de sol derramada en mi ventana, expandiendo su índole de metáfora en mi cuerpo de letanía. Himnos impíos, oratorios y marchas en sarta se aturden en la anarquía del símbolo, allí donde el pecho yacía en latido, un novel clavicordio manifiesta su garganta, con ínfulas de órgano y alma de catedral incompleta. Quise beber de sus fluídos, conocí lo que circulaba en sus arterias. Casi arañándolo, en el nombre del encausto que lleva ...
¡Un sueño ofreciste,
felicidad me diste,
placeres insinuaste,
pero nunca llegaste!
¡Alegrías regalaste,
dichas ofreciste,
ilusiones hiciste,
pero nunca llegaste!
¡Anhelos me forjaste,
vida me engendraste,
y que vendrías dijiste,
pero nunca llegaste!
Sandra Figueroa H.
Monterrey, N. L. México
Agosto 28 del 2001
Hora: 3:00 a.m.
Ya escribiste tu epopeya falsaria
y eres uno de los sobrevivientes en este umbral
de los siglos, un Fénix
que ha escrito su genealogía aferrado a su cruz lignaria,
el sicario maldito lapidándose enloquecido
entre las reliquias de los jerarcas
y un sicomoro espectro de un Egipto fúnebre.
¿Has tocado ya la esquila de los leprosos
o el cuerno de los faunos?
¿te has asomado a las balaustradas
donde Juan el Evangelista anunció el Apocalipsis?.
Caín no gozó el próspero paraíso ...
Prendado de tus pétalos de rosa
no siento de tu tallo las espinas,
después de tanto tiempo aún me fascina
hallarte , amada mía, tan hermosa.
Mirarme en tu pupila primorosa,
doblando del dolor tantas esquinas,
es juego de mi amor que no termina
por ver de hallarme en ti, querida diosa.
Ansío el néctar dulce de tus labios,
alada mariposa de pasión,
y el toque de la seda, en dedos sabios,
que me haga hacer olvido a la razón
y escriba melodía en los agravios
que mueren más allá ...
Hoy vi en el atardecer, rayos de aurora,
y luz de luna en el poniente,
y vi como la primavera impertinente, penetraba
fugáz en el mar y besaba sus olas.
Y ví más, vi como una caracola,
era sacudida por alisias corrientes,
trocando su ropaje, ya marchito y doliente,
por traje de candor y sonrisa de otrora.
Y vi como el horizonte en lontananza,
dibujaba yn concierto de vagas esperanzas....
En Comala los muertos se esconden
de la calima de Agosto
o rezan el rosario por las calles vacías.
Río abajo fusilan a Villa y a Madero.
La gloria en Veracruz
es aguardiente de contrabando
y escarabajos que mueren con el agrio olor del vino.
En lámparas de petróleo se abrasan los zopilotes
mientras Dios habla una lengua extranjera
y se pone al abrigo del sol,
el diablo habita cabañas de mosquitos
y tribus de ratas,
vadea pantanos y bebe pulque y mezcal
desde el amanecer.
...
(Mar)
Pregunto en esta adversidad crispada,
cabalgadura innoble
de moradas pupilas,
por qué noche se zarpa a un puerto irrenunciable
donde todas las aves callan como piedras,
donde los vencejos llueven como estatuas de olivos
por el hondo límite donde arde el azabache,
pregunto qué muerte se escuda en lo alto, en la cólera
del señor de los malecones celestes,
cómo se abandona este caudal de pulsaciones,
por dónde se sale de este mar, a qué horas,
en qué aguas, cabalgando qué ...
Vivir en mares de zozobra, tormentas y tribulaciones
no es el único destino
que lleva a los perecederos hombres
al puerto de la ansiada creatividad
ni siquiera, es única la vía
la de la azarosa y dulce felicidad,
pues el talento, la emoción y la sensibilidad
al margen de los caminos que hoyen los humanos
debe ser intensamente canalizado/a
para bucear en las inquietudes del alma humana,
en esa búsqueda llena de dedicación y esfuerzo
debe lograrse la satisfacción en el descubrimiento,
...
Me gusta este bar café, con sus rincones acogedores, en alguno de ellos, junto a la ventana, me siento a disfrutar de un buen descafeinado con leche, y a deleitar mis oídos con la variada música de tres décadas.
Me abstraigo con los reflejos que las luces navideñas van dejando sobre el asfalto mojado de la calle.
Mientras que yo reflexiono sobre mis pensamientos mirando a través de los cristales empañados, mi padre agoniza esperando a que La parca corte el hilo que lo une a este lado de ...
Tomaste el trono y te proclame el rey de mi corazón
en mi reino te colaste y hoy reinamos en el los dos
yo a tu derecha tu a mi izquierda,
unidos por el destino,
como venidos de una leyenda
eso se convertirá nuestra historia
no sera como romeo y julieta
tendremos nuestro final feliz
ese donde tu y yo seamos vistos ante el mundo,
soportaremos las tormentas que avecinan
y nos hará mas fuerte la destrucción
por que juntos volveremos a crear nuestro reino,
ese donde tu y yo obtendremos ...
CARLOS ERNESTO GARCÍA
Nació en Santa Tecla (El Salvador), 1960.
Escritor, poeta y corresponsal de prensa en España. Autor de los libros de poesía Hasta la cólera se pudre (Barcelona, 1994) que ese mismo año aparecería en Nueva York bajo el título Even rage will rot y A quemarropa el amor (Barcelona, 1996). Es autor también del libro de viaje en tono novelado, El Sueño del Dragón (Barcelona, 2003), como del reportaje Bajo la Sombra de Sandino (Barcelona, 2007); el poemario La maleta en el ...