(Náufragos) Sobre los cuerpos hay náufragos propicios a los excesos. No he preguntado a nadie dónde apuntalan las tormentas cuando inundan sus bocas líquidas o qué lenguaje de signos utilizan cuando se paran sus relojes. Náufragos de nieve artificial caminando sobre sueños asfaltados, caníbales nocturnos engarzados en el miedo, tripulantes sin rumbo con brújula hacia la muerte. La conspiración última solo busca una hora de brotes húmedos donde no llegue la luz, un lugar sin morbosa audiencia y un coloreado barbitúrico o un metal silencioso que se aloje en el paladar como una lengua de diamante. (La crónica) No acierto cuando las palabras desfallecen a llenarme de exigencias. Y todo porque la vida no es lo que se esperaba. Porque los brazos nada alcanzan cuando se trata de soportar el humano oficio de estar muerto o vivo o de escribir con urgencia la crónica de cómo la vida te gana el pulso cada día. (Los desterrados) Otredad abismo para todo orfandad incurable útero que nos redime o nos condena.