LUCÍFUGO. Que teme a la luz. ¿Cuáles son los seres que no la soportan, que la temen, que no la resisten? Enciendo la lámpara y huyen despavoridos a esconderse en sus laberínticas galerías subterráneas, siempre en perpetua oscuridad. Mi madre dice a mi lado: Son ratones, hijo, son sólo ratones. Pero yo sé que la pobre miente para no intranquilizarme, que ella misma busca convencerse de que todavía podemos albergar alguna esperanza de continuar habitando esta casa que ya no nos pertenece, que ya es sólo de ellos y de nadie más.