hoy no he sabido controlar la magia del espejo aiwass se ha ido sin cerrar la puerta, y yo agonizo blanco como una vela en este cuartucho sórdido en la ciudad donde el sol nunca descansa, recojo del suelo los fragmentos de cristal diminutos de lo que antes fue mi pequeño iris azul roto ya de tantas canciones y sortilegios frutos de una cabeza quemada y negra por el fuego azul de los egipcios o por la caricia de aquella dama que decía ser la mujer escarlata--- ahora como un muerto que ha escapado de los placeres del infierno cuando ya ni el blanco polen de la amapola logra mitigar este dolor agudo en el estomago salgo de vez en cuando y cuento el número exacto de los ángeles que pelean en las calles y fumo....fumo creyéndome la ilusión de que yo también soy humo y que creí comerme la tierra al intentar nadar en el lago para buscar perlas y márfil--- en el cuarto,sentado en la cama y sucio,en una ciudad sucia yo, el invisible cuento los dias de inmortalidad que me han regalado y al fondo del pasillo oigo peces y mujeres en el fondo nos da miedo la gente al cruzarse por la calle cuando en realidad soy yo, aleister, el oscuro.