Labios esculpidos en carne alumbró en tí tu primavera con soplos de vientos y aromas tan frágiles, y tan húmedos, como el el campo la flor nueva. Labios que por la luz se abren y dulces pregonan el néctar, semiescondidos, tras un velo, de la seducción y el deseo oculto en un reprimido beso. Y por ese tu aroma vendrán todos las besos a tus labios: el más breve, un roce apenas, los insinuados, los más soñados, los que acompañan al éxtasis y algunos otros de pecado. Y entre todos ellos, mujer, porque el futuro aun no es pasado, tus labios no han de olvidar esos que nunca te he dado.