(El poema crítico) Frente a la embarazada voz envanecida las voces en lo sustancial sin alharacas la poética o la celebración constructiva de la poesía trascendiendo el lenguaje y su compromiso la geométrica escritura planteando claves para una conmemoración visionaria, identificable con una poesía de afirmación ángulos disidentes del conocimiento creativo sean también simientes refractarias de una misma afinidad abajo códigos nocivos, negaciones, para una aproximación a las lúdicas cataratas de alternativas fuera, alevosos, raquíticos cainismos poniendo trabas para el proceso de una identidad al poema crítico, sin tachaduras. (El gato escaleno y el poeta nihilista) El gato escaleno pasea su doctrina existencial, muestra su arrogancia por los tejados del lirio con murmullos de soberbia y lengua de limón. El poeta nihilista acrecienta su misantropía contra el antagónico animal. El camino al cielo es empirismo filosófico para los félidos que teorizan bajo las estrellas. Al gato le empalaga la metáfora tanto como al poeta la ley de la gravedad. Tautología y síntesis contraponen vértices y gravitación. El escaleno atrapa pinzones y se aletarga por los corimbos. El nihilista se atrinchera en razonamientos y define a la bestia anacrónica. Variables y fonemas. Teoría de las funciones elípticas, y anáforas. Cuando uno lee a Heidegger el otro ronronea con Einstein. Ecuación y cesura, estrofa y teorema. El poeta escaleno y el gato nihilista hoy escriben versos sobre la relatividad. Negación por los portones geométricos de las gateras. Maullido nocturno por la corcova metamórfica de la nada. (El poema necesario) Tenemos que escribir el poema con asco y con rabia, el raído verso, humilde, absolutamente necesario, desposeído, entrado en la noche, percatado de su temeridad, donde la vileza es oscura y nos amenaza y si es preciso, huir, porque la poesía también es desesperación y blasfemia.