Perpetua despedida en las gradas blancas lágrima abierta descendiendo en la noche Llamada esquiva adioses postergados lámpara encendida desde el sur decorando el violeta de atardeceres subyacentes canta tu locura dormida boca frágil y triste La nada muerde mi entendimiento el dios silencioso pide ofrendas la diosa deletrea cartas augurios de arena rozando las líneas mar abismo orilla destejiendo un río de olvido Caronte enluta mi horizonte Faros perdidos en costas opuestas parpadean nombres crean mapas inexorables márgenes colindantes a ciudades azules en tinieblas mi incompleto camino traza ficticios puentes entre tu prófuga existencia y mi infeliz búsqueda de sentidos.