También me han percutido contumaces zarandeos de horas queriendo quebrantar mi temple argárico, mas todo el fruto de mi amor entero está por madurar firme en las ramas y no sazonará bajo otros soles. Más tierno tú sufriste ya el traslado del nido humilde a la rama urbanita cuando no era posible todavía que viera tu mirada transparente el cruel alejamiento del buen padre, esa ausencia de rejas en tu vida. La misma edad que a mí te despertaba a un claro amanecer de vivos sueños. Sevilla, puente al mundo que bullente camino fue de pronto que encontrabas abierto a diecisiete amaneceres donde iniciar etapa. Igual que mi camino fue invernada desde la tarde aquella en que un viento terral levó mi anclaje y lejos me llevó aguas adentro, lo mismo que llevóte, buen Cervantes, de esquina a esquina, por el mar latino. También tú por Madrid, tu busca ciega se hizo un deambular de andar perdido en un vuelo sin rumbo, y a Italia, imperio de belleza y arte, te fuiste de la mano intrépida y legada de Acquaviva. Lepanto, ahora ya sí, en sazón hombre experiencia de infierno: luchar, ¿y por qué herir y ser herido? Al cabo para hallar desengañado un lecho de aspereza, dura jarcia, del cómite favor en La Marquesa. Mesina entre dos mares, soledad, restaño de dolor de cuerpo y alma y otra vez al camino. ¿Hacia qué meta buscabas veinteañero un horizonte que por fin el término pusiera a tu camino? Argel, el desengaño solo y lejos, otro infierno sin luz, y un coro de custodios Trinitarios que término pusieron a tanto ciego y tortuoso ir hacia un final de sombras. . Oasis de ilusión furtivo y loco, amor en tu camino de Ana Franca; los años del regreso y un proyecto que pudo y no fue nunca, colgado de tu vida. Y al fin la buena esposa, Catalina. Esquivias, el reposo conquistado? Andante por la pálida llanura tu espíritu, lanzón y petro en ristre, te fuiste revestido de Quijano montando tú también tu Rocinante. JOSÉ BRETONES SALINAS Barcelona, enero 2008